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Title: San Juan Sacatepéquez, en escombros: la madrugada cuando el terremoto de 1976 cambió la historia del municipio
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La Municipalidad de San Juan Sacatepéquez quedo totalmente destruida, en la foto se aprecian los escombros que cayeron sobre un picop que s...

La Municipalidad de San Juan Sacatepéquez quedo totalmente destruida, en la foto se aprecian los escombros que cayeron sobre un picop que se encontraba estacionado frente al edificio. Foto- La Hora / Daniel Juárez Izquierdo 


Por Abner Lucero Recinos

*Con datos e información de Carlos Muñoz

En la madrugada del 4 de febrero de 1976, un terremoto de magnitud 7.5 sacudió gran parte del territorio guatemalteco y dejó una de las mayores tragedias en la historia del país. San Juan Sacatepéquez fue uno de los municipios más afectados, debido a su cercanía a la falla del Motagua y a la vulnerabilidad de sus construcciones tradicionales.

El sismo ocurrió a las 3:01 a. m. y, en cuestión de segundos, provocó el colapso masivo de viviendas, edificios públicos y templos religiosos. La mayoría de las casas, construidas con adobe y techos de teja pesada, se desplomaron mientras sus habitantes dormían, lo que incrementó el número de víctimas.

Impacto humano y material

La magnitud del desastre en San Juan Sacatepéquez fue considerable. Numerosas familias quedaron atrapadas bajo los escombros de sus casas y gran parte del casco urbano resultó destruida. El municipio quedó incomunicado durante las primeras horas, debido a derrumbes en carreteras y daños en la infraestructura vial, lo que retrasó la llegada de los cuerpos de socorro.

La interrupción de los servicios básicos agravó la situación. La falta de agua potable y energía eléctrica dificultó las labores de rescate y la atención a los sobrevivientes, mientras cientos de personas se refugiaban en espacios abiertos por temor a las réplicas.

Dos días después, el 6 de febrero, un fuerte remezón terminó de colapsar estructuras que habían quedado debilitadas, profundizando el impacto del desastre.

Esta fotografía muestra un hogar en San Juan Sacatepéquez, donde los habitantes no pudieron escapar y murieron por la gran cantidad de escombros y piedras que se desplomaron Foto- La Hora / Emilio Araujo


Destrucción del patrimonio urbano

El parque central de San Juan Sacatepéquez y su entorno inmediato concentraron algunos de los daños más significativos. Las edificaciones municipales y administrativas, construidas principalmente de adobe, colapsaron o quedaron inhabitables. El mercado y los locales comerciales cercanos al centro urbano también resultaron severamente afectados.

La iglesia parroquial de San Juan Bautista, de origen colonial, sufrió daños irreparables en su estructura. La fachada principal colapsó parcialmente, lo que obligó a una reconstrucción casi total en las décadas posteriores, con la consiguiente pérdida de elementos arquitectónicos originales.

En contraste, el quiosco municipal, inaugurado en 1911, resistió el terremoto y se mantuvo en pie, convirtiéndose en uno de los pocos elementos patrimoniales que resistieron el sismo.

Tras el desastre, el parque central se transformó en un espacio de refugio y operaciones de emergencia. Decenas de familias se instalaron en el lugar mientras se organizaban las primeras acciones de auxilio.

Contexto nacional del terremoto

El terremoto de 1976 tuvo consecuencias devastadoras a nivel nacional. De acuerdo con estimaciones oficiales y organismos internacionales, el desastre dejó entre 23 000 y 27 000 personas muertas y más de 76 000 heridas. Aproximadamente un millón de guatemaltecos quedó sin vivienda, lo que representaba cerca de una quinta parte de la población del país en ese momento.

Las regiones más afectadas fueron el altiplano central y el oriente del país, donde predominaban las construcciones de adobe sin refuerzo estructural.



Transformación de los sistemas de construcción

El terremoto marcó un punto de inflexión en la arquitectura y la planificación urbana de San Juan Sacatepéquez. La experiencia del desastre impulsó el abandono progresivo del adobe como material predominante y la adopción de sistemas de construcción más resistentes, basados en mampostería reforzada y concreto de cemento y hormigón.

Este cambio no solo modificó la forma de construir, sino también la configuración urbana del municipio, cuya fisonomía actual es resultado, en gran medida, del proceso de reconstrucción posterior a 1976.

Reconstrucción y renacer del municipio

Un año después del terremoto, San Juan Sacatepéquez inició un proceso de reconstrucción, impulsado por el apoyo nacional e internacional. En febrero de 1977, autoridades municipales destacaban la ayuda recibida de organismos humanitarios, gobiernos extranjeros y organizaciones sociales, que contribuyeron a la reconstrucción de viviendas, infraestructura y espacios públicos.

“Dentro de unos años, San Juan Sacatepéquez resurgirá como una moderna ciudad con red de drenajes, edificios modernos y la bella Plaza Cataluña con sus portales, gracias a la ayuda recibida… la desgracia sufrida que arrasó con nuestro pueblo y cortó la vida de tantos hermanos que traspasaron a la eternidad, así como las lágrimas amargas vertidas por quienes quedamos, servirán para que de los escombros resurja una ciudad próspera y bella en la que sus hijos trabajen para su engrandecimiento y el de la patria”, dijo el alcalde de ese entonces, don Agustín Boch Siney, un 4 de febrero de 1977.

Vista aérea de San Juan Sacatepéquez en febrero de 1977

Entre los proyectos emblemáticos de ese periodo se encontraba la planificación de nuevas obras urbanas, como la Plaza Cataluña, concebida con el apoyo del pueblo de Barcelona, así como la construcción de portales, capillas y espacios comunitarios destinados a revitalizar el centro urbano.

Asimismo, instituciones como CARE, Cáritas, el Ejército y entidades gubernamentales participaron en labores de descombramiento, reconstrucción de viviendas rurales, rehabilitación de servicios públicos y edificación de infraestructura básica.

De acuerdo con registros históricos, para 1977 gran parte de los poblados afectados había logrado restablecer la mayoría de los servicios públicos, reflejando un proceso de recuperación que, aunque marcado por el dolor, estuvo acompañado de un fuerte impulso de desarrollo.

Construcción de la Plaza Cataluña

El pueblo de Barcelona realizó una colaboración económica y con iniciativa del Consulado, se construyó la Plaza Cataluña, que tuvo un costo de Q200 000.

De igual forma, como un obsequio del pueblo español, llegó en esos días al país una imagen de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña, la cual venía destinada al pueblo de San Juan Sacatepéquez.

La imagen estaba depositada en el templo de Santo Domingo, en la capital. Se la robaron, pero afortunadamente apareció y dicen que nos la envían para custodiarla. El alcalde y la población dijeron: “Estamos muy agradecidos con el señor Delgado, porque en forma elocuente ha demostrado su cariño por Guatemala y en especial por San Juan Sacatepéquez”, se indicó.

Memoria histórica

A cinco décadas del terremoto, San Juan Sacatepéquez conserva las huellas de uno de los episodios más críticos de su historia reciente. La pérdida de vidas humanas, la destrucción del patrimonio arquitectónico y la transformación del espacio urbano forman parte de la memoria colectiva del municipio.

El terremoto de 1976 no sólo representó una catástrofe natural, sino un acontecimiento que redefinió el desarrollo urbano, social y cultural de San Juan Sacatepéquez y de Guatemala.

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