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Title: Erick Boror lleva el arte y la memoria ancestral a la moda con "Las Fauces del Tiempo"
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Por Cristhian Lucero La identidad, la memoria y la cosmovisión ancestral de Guatemala encontraron una nueva forma de expresión a través de l...



Por Cristhian Lucero

La identidad, la memoria y la cosmovisión ancestral de Guatemala encontraron una nueva forma de expresión a través de la moda. La marca guatemalteca Saúl E. Méndez presentó “Las Fauces del Tiempo”, una colección inspirada en la obra del artista visual sanjuanero Erick Boror, quien durante 28 años ha construido una propuesta artística vinculada con la identidad, la arquitectura, la geometría y la cultura.

La colaboración representa un reconocimiento a la trayectoria de Boror y, al mismo tiempo, abre un nuevo espacio para trasladar su lenguaje artístico a prendas de vestir. La colección incorpora elementos característicos de su universo creativo, entre ellos el jaguar, el conejo, la serpiente y el colibrí, además de patrones geométricos que forman parte de su propuesta.

Entre las piezas destaca una denominada “San Juan”, concebida como un reconocimiento al municipio donde el artista reside y desde donde ha decidido desarrollar buena parte de su práctica.



Una colección que nace de la identidad

Para Boror, “Las Fauces del Tiempo” no representa únicamente el traslado de algunas de sus obras hacia la ropa. La propuesta es resultado de una trayectoria construida durante años de investigación, exploración y búsqueda de nuevas formas de diálogo con la sociedad.

“El arte es un lenguaje y todo el lenguaje se construye con el tiempo”, explicó el artista al referirse al proceso creativo detrás de la colaboración.

Su trabajo parte de una investigación sobre la iconografía y el simbolismo relacionados con la herencia indígena y la cosmovisión prehispánica, pero busca alejarse de las representaciones folclóricas o del exotismo con el que frecuentemente se presenta a Guatemala. La intención, según explicó, es establecer un diálogo entre esa herencia y la contemporaneidad.

“En mi trabajo siempre es una búsqueda de diálogo con nuestra identidad indígena, con toda esa cosmovisión prehispánica, pero alejada del folclor, alejada del exotismo que generalmente se hace para la estampa del turista”, señaló.

De esa investigación surgen los animales y las formas geométricas presentes en la colección. El jaguar representa al guardián de la identidad y el equilibrio; el conejo, el ingenio, el conocimiento y la expansión; la serpiente, la transformación y la continuidad; mientras que el colibrí aparece como mensajero divino de conexión y renovación.



San Juan como punto de partida

Aunque Boror es originario de San Juan Sacatepéquez y ha desarrollado allí su carrera, evita limitar su trabajo mediante etiquetas.

El artista explica que decidió permanecer y desarrollar su práctica en el municipio por una convicción personal: en lugar de salir de la comunidad en busca de oportunidades, considera que quienes crean y trabajan desde los territorios también pueden generar las condiciones para que las oportunidades lleguen a ellos.

“Yo siempre he tenido las convicciones muy personales de que nosotros, los que estamos en ciertos oficios, debemos ser los que estimulemos las oportunidades”, afirmó. Su estudio se encuentra en San Juan Sacatepéquez, espacio desde el cual ha construido una trayectoria que también ha explorado campos como la arquitectura, la carpintería, el diseño, el cine y ahora la moda.

Por esa razón, Boror se identifica más con el concepto de “agente cultural” que con una clasificación específica de artista. “No estoy amarrado a una técnica”, explicó. Su interés, dijo, está en contar experiencias y situaciones sociales mediante diferentes lenguajes y disciplinas.

La pieza denominada “San Juan” dentro de la colección adquiere así un significado especial, al reconocer el territorio desde donde ha desarrollado su trabajo.


Del arte a la moda

La colaboración con Saúl E. Méndez surgió como una invitación para reconocer la trayectoria del artista y trasladar parte de su lenguaje visual a una propuesta de moda. Para Boror, que una marca guatemalteca incorpore su trabajo representa una reafirmación de que la construcción realizada durante años ha encontrado eco en otros espacios. “Me llena de mucha satisfacción”, expresó.

El artista también considera que este tipo de proyectos puede abrir camino para otros creadores y demostrar que el arte puede establecer diálogos con distintas actividades económicas y culturales. En ese sentido, hizo un llamado a otras empresas y marcas para que apuesten por los artistas y por propuestas que vayan más allá de lo meramente atractivo.

A su juicio, las colaboraciones deben partir de procesos de investigación, pensamiento y cuestionamiento, y no solamente de una búsqueda estética.

Un reconocimiento a lo hecho en Guatemala

La colección se integra además a la idea de “Bien Hecho en Guatemala”, una propuesta que busca reconocer el talento, la creatividad y el trabajo desarrollado en el país. Bajo esta visión, cada pieza representa algo más que un producto. Detrás de cada elemento existe una historia, una persona y una parte de la identidad guatemalteca.

Para Boror, esta mirada resulta importante porque Guatemala debe dejar atrás las narrativas que la presentan únicamente desde sus carencias y comenzar a reconocerse también desde su riqueza cultural e histórica. “Tenemos que vernos como una nación rica en cultura, rica en una herencia histórica”, sostuvo.

El artista considera que desde la cultura y el arte también se pueden generar nuevos liderazgos y contribuir a construir otras maneras de comprender el país.

El arte como territorio de valentía

Una de las ideas que atraviesa la trayectoria de Boror es su concepción del arte como un espacio de valentía. “El arte es una declaración de valentía”, afirmó al explicar su manera de entender el oficio.

Para él, crear implica asumir desafíos, investigar, cuestionar y permanecer en un territorio donde no existen garantías. Por eso considera que el artista no debe limitarse a esperar oportunidades, sino salir a provocarlas.

Su propia experiencia, recordó, comenzó con acciones tan sencillas como recorrer San Juan Sacatepéquez con una escalera a la espalda para solicitar espacios donde pudiera presentar exposiciones.

Esa actitud también la traslada a las nuevas generaciones. Considera que los artistas deben profesionalizar su trabajo, establecer horarios, investigar, leer, observar, escuchar música, ver cine y rodearse de estímulos que contribuyan a su formación.

“No crean que con el talento que tienen van a lograr las cosas”, advirtió. Según Boror, el talento por sí solo no basta: el trabajo, la disciplina y la formación son fundamentales para construir una carrera.

Una invitación a cuestionar

Boror tampoco espera que quienes observen o utilicen una pieza de “Las Fauces del Tiempo” tengan una interpretación específica. Su deseo es que las obras generen preguntas. “Lo más importante es que se generen cuestionamientos, que se generen preguntas”, explicó.

Desde esa perspectiva, la colección busca que la ropa también pueda convertirse en un espacio para reflexionar sobre la identidad, las raíces y aquello que define a quienes habitan Guatemala.

Después de 28 años de carrera, esta colaboración representa para Boror una nueva oportunidad para ampliar ese diálogo y demostrar que el arte puede trascender los espacios tradicionales de exhibición.

“Hay piezas que simplemente se usan. Y hay piezas que cuentan quiénes somos”, resume el concepto de la colección. “Las Fauces del Tiempo” ya está disponible en las tiendas Casa Saúl de zona 10, Oakland Place y Miraflores.

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